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sábado, 23 de octubre de 2010

15 Preguntas: es palabra de Oliverio Coelho



1. ¿Por qué escribís? ¿Buscás algún fin con la escritura?
Escribo porque me encanta. Escribir es a la vez causa de deseo y su culminación. De modo que si no escribiera la vida tendría otro sentido: sería una continua espera. Ya sabemos de qué…


2. ¿Te acordás de qué fue lo primero que escribiste en tu vida?
Tengo grabado el momento en el que me senté a escribir por primera vez pensando en una narración, pero el momento en el que escribí por primera vez es anterior, y eso sí no lo recuerdo, porque escribía frases cortas, deshilvanadas, aforismos infantiles.


3. ¿Cuándo te diste cuenta de que te ibas a convertir en escritor?
No sé cuándo… Pero cuando me di cuenta era tarde para elegir otra modus vivendi más saludable.


4. ¿Qué libro te hubiera gustado escribir?
Es una pregunta que podría tener una respuesta infinita. Pero puedo responder de otra manera: me habría gustado ser Roberto Arlt y vivir en su época.


5- ¿Cuáles son tus miedos como escritor?
Perder el deseo de escribir y caer en una pasividad imposible de resolver.


6. En tanto escritor y generador de una obra, ¿pensaste en cómo querés que se te recuerde el día de mañana?
No lo pensé. Es un cálculo extremo. Ojalá se recuerde algún libro, lo cual es mucho pedir.


7. Si tuvieras que elegir un texto de tu obra ¿cuál sería? ¿por qué ese y no otro?
No elegiría ningún texto en especial. Una vez publicados, los libros toman vida propia y uno toma distancia. Le tengo más estima siempre al último libro que publico, más porque no tomé suficiente distancia que por otra cosa. Pero una vez que tomo distancia, sobreviene la insatisfacción y la necesidad de escribir otro.


8. ¿Qué salvarías de una biblioteca en un incendio?No quisiera pensar en un incendio, para un escritor es una pesadilla, Octavio Paz perdió su biblioteca en un incendio y después murió de tristeza. De modo que, teniendo en cuenta que perder la biblioteca es morir, salvaría a mi gata.


9. ¿Tenés algún rito o costumbre que respetás antes de sentarte a escribir?
Creo que no tengo ningún rito o costumbre, salvo escribir en computadora.


10. ¿Crees en la inspiración?
No creo en la inspiración tal como se la conoce, pero es cierto que uno está más predispuesto ciertos días que otros para escribir.


11. Si tuvieras que hablar de tu literatura en pocas palabras ¿cómo la definirías?
Preferiría no hacerlo.


12. ¿Qué estás leyendo en este momento?
Por dentro todo está permitido, de Jorge Barón Biza.


13. ¿Qué estás escribiendo en este momento?
Unas crónicas sobre fútbol y no mucho más. Estoy gestando un proyecto nuevo y eso produce una especie de parálisis. Todavía no toma forma y no animo a empezar.


14. ¿Qué es lo que más te cuesta de la escritura?
Creo que todo lo previo, encontrar el hueso del proyecto. Visualizar en el horizonte una cuestión que me atraiga para lanzarme a escribir. Y como cada vez son más cauteloso en ese aspecto, me cuesta arrancar.


15. ¿Qué sentís que ganaste y perdiste por la escritura?
Nunca hice ese balance. Lo que es seguro es que, a través de la escritura, renuncié a algunas cosas y gané otras. El balance es lógico pero no indagué mucho. ¿Quién no renuncia cuando ama algo?


Oliverio Coelho nació en agosto de 1977. Publicó la nouvelle "La victima y los sueños", las novelas "Tierra de vigilia", "Los invertebrables", "Borneo", "Promesas naturales" e "Ida", y el libro de cuentos "Parte doméstico". Ha recibido distinciones como el Premio Latinoamericano Edmundo Valadés (México), y el Premio Nacional Iniciación (Argentina).

miércoles, 21 de julio de 2010

15 Preguntas: es palabra de Carlos Salem




1. ¿Por qué escribís? ¿Buscás algún fin con la escritura?

Fijar las ganas de vivir sobre el papel, para poder encontrarlas cuando las pierdo.

2. ¿Te acordás de qué fue lo primero que escribiste en tu vida?
Un poema dedicado a Gardel que me inventé para hacer feliz a mi viejo. Tenía 8 años y el poema era más malo que pegarle a la madre.

3. ¿Cuándo te diste cuenta de que te ibas a convertir en escritor?

A los 13-14 años, pero las pibas eran tan lindas... A los 30 dudé pero seguí escribiendo y cuando tecleé la última palabra de Camino de ida, supe que no había vuelta atrás.

4. ¿Qué libro te hubiera gustado escribir?

Cualquiera del gordo Soriano, El largo adiós de Chandler, Dias de combate de Paco Ignacio Taibo II, Chamamé de Leonardo Oyola, y tantos otros... Pero tengo que conformarme con los míos.

5- ¿Cuáles son tus miedos como escritor?
Los mismos que como periodista o barman: hacerlo mal, no servir ni para darme cuenta de que no sirvo. Y pasar hambre. Porque si no servís, estás pasando hambre al pedo.

6. En tanto escritor y generador de una obra, ¿pensaste en cómo querés que se te recuerde el día de mañana?
Como a un tipo que quiso levantarle la minifalda a la literatura "seria " y a veces, pudo. No el único, pero sí uno más. Si toca esa suerte, prefiero que la gente se acuerde de mis libros y de mis personajes, aunque se equivoque al escribir mi nombre.

7. Si tuvieras que elegir un texto de tu obra ¿cuál sería? ¿por qué ese y no otro?

Hoy dudaría entre dos textos: Un capítulo de Camino de ida ( el de Octavio y Gardel tratando de salvar una escultura de arena en la playa), y toda la novela que estoy terminando, El hijo pequeño de dios.

8. ¿Qué salvarías de una biblioteca en un incendio?

Todo Cortázar. Lo demás se puede volver a escribir, lo suyo no. Y a la bibliotecaria, si está fuerte.

9. ¿Tenés algún rito o costumbre que respetás antes de sentarte a escribir?
No suelo tomar alcohol cuando escribo (aunque por lo que escribo parezca que sí); por lo demás, creo que el rito y la rutina viajan en el mismo subte a la estación Aburrimiento, así que prefiero no saber si los tengo.

10. ¿Creés en la inspiración?

Creo en la concentración, en el placer de escribir para uno mismo y para todo el mundo al mismo tiempo. La inspiración es un nombre poético para explicar esa sensación. Pero hasta ahí. Lo de las musas y demás, no me cuadra. Si yo estoy escribendo a las tres de la mañana y viene una griega en camisón a decirme cosas a la oreja, seguro que no termino la novela...

11. Si tuvieras que hablar de tu literatura en pocas palabras ¿cómo la definirías?

Textos serios que hacen reír casi sin querer pero queriendo. Porque después de la risa viene la reflexión y no la ves venir hasta que te pasó por encima. O eso quiero creer.

12. ¿Qué estás leyendo en este momento?
Dos a la vez, como siempre: La mala espera del "argeñol" Marcelo Luján, y Timbre 2, un libro colectivo en el que están Oyola, Alejandra Zina, Selva Almada, Juan Guinot, y todo un grupo de gente que va a dar vuelta la literatura argentina si no los paran a tiempo...

13. ¿Qué estás escribiendo en este momento?
Rounds finales con la novela El hijo pequeño de Dios, y vamos a los puntos. La turra cree que me tiene contra las cuerdas, pero en cuanto se descuide, la tumbo.

14. ¿Qué es lo que más te cuesta de la escritura?
Darme cuenta, tarde, de que no dije lo que quería decir. Entonces, rompo las hojas, me voy al bar y mañana empiezo otra vez, sin pretensiones. Y sale.

15. ¿Qué sentís que ganaste y perdiste por la escritura?
Estamos mano a mano: le he dado todo el tiempo que pude y ella me ha devuelto novelas y lectores. Si me pongo a hacer balance de pérdidas y ganancias, sería un negocio, un matrimonio. Y está demostrado que soy mejor amante que marido.

CARLOS SALEM SOLA nació en Buenos Aires en 1959 y reside en España desde 1988 . Ha publicado las novelas Camino de ida (2007, Memorial Silverio Cañada de la Semana Negra de Gijón), Matar y guardar la ropa (2008, Premio Novelpol a la mejor novela policial), Pero sigo siendo el rey (2009, finalista del Premio Dashiell Hammett) , y Cracovia sin ti (2010, Premio Seseña de Novela); los libros de relatos Yo también puedo escribir una jodida historia de amor (2008), y Yo lloré con Terminator 2 (Relatos de Cerveza-Ficción); además de los poemarios Si dios me pide un bloody mary (2008), Orgía de andar por casa (2009) y Memorias circulares del hombre-peonza (2010). Varias de sus novelas han sido traducidas al francés y al alemán. Es profesor del Centro de Formación de Novelistas, con sede en Madrid y dicta talleres de narrativa creativa en Madrid y Ginebra.

www.elhuevoizquierdodeltalento.blogspot.com

jueves, 24 de junio de 2010

15 Preguntas: es palabra de Alejandra Laurencich


1. ¿Por qué escribís? ¿Buscás algún fin con la escritura?
No. Necesito escribir, tanto como necesito dormir para sentirme bien. El único fin podría ser calmar esa necesidad. Cuando escribo me siento plena, siento que la categoría de ser humano me corresponde absolutamente.

2. ¿Te acordás de qué fue lo primero que escribiste?
Escribía poemas cuando era muy chica. Muchos, a cada rato. Sobre todo cuando me sentía triste o enfurecida. Más que poemas eran catarsis sentimentales. Lo primero a lo que podría considerar un embrión de literatura fue una especie de poema que hablaba de un hombre adicto al sol, y que por esa razón, era acribillado por la policía cuando salía de una cueva en la que se había escondido por la noche. ¡Super bizarro! Tenía once o doce años cuando escribí eso, y me conformó bastante.

3. ¿Cuándo te diste cuenta de que te ibas a convertir en escritora?
No sé si me di cuenta de algo así, siempre me sentí identificada cuando me ponían ese mote los amigos, los compañeros de escuela. Era algo natural considerarme escritora, aún cuando lo que escribía estaba lejos de llamarse literatura, y yo ni siquiera conocía el oficio. Una vez, a los quince, vi la película Julia, con Jane Fonda como Lillian Hellman, y me dije: quiero trabajar de eso, tomar whisky y fumar mientras escribo novelas. Pero recién a los 24 años empecé a escribir narrativa, y apenas empecé, tuve plena conciencia de que era eso lo que había estado buscando por años, y ya no dejé de escribir.

4. ¿Qué libro te hubiese gustado escribir?
El libro que me hubiera gustado escribir aún no lo escribí. Siempre es el próximo. No creo que uno pueda desear haber escrito el libro de otro autor, porque eso sería como desear ser otra persona, ya que cada autor escribe con todo lo que es, su historia, su identidad, sus valores, su percepción del mundo. Sí puedo admirar hasta el delirio textos de otros.

5- ¿Cuáles son tus miedos como escritora?
Tener poco tiempo para dedicarle a la escritura. Sufro mucho cuando estoy sobrepasada de trabajo (me la paso enseñando a escribir y supervisando textos de otros autores) y no llego a armar una agenda liberada para dedicarme a lo mío. Aunque enseñar me apasiona. Pero lo ideal sería 2 jornadas completas cada día. Una para enseñar, otra para escribir lo propio.

6. En tanto escritora y generadora de una obra, ¿pensaste en cómo querés que se te recuerde el día de mañana?
No. Ojalá se me recuerde por haber aportado algo de valor, pero si no es así, la felicidad que me genera escribir será suficiente para justificar la obra.

7. Si tuvieras que elegir un texto de tu obra ¿cuál sería? ¿por qué ese y no otro?
No podría elegir un texto, o sería más bien una elección basada en cuestiones extraliterarias, como la repercusión que tuvieron algunos cuentos, o ciertos personajes y pasajes de la novela, el impacto en los lectores. Pero esto no estaría ligado a mi elección literaria, sino a las historias que se generaron gracias a ellos. De lo que se ha publicado me gusta todo, si no, no lo daría a publicación. Y de lo que hay inédito siempre me gusta lo último.

8. ¿Qué salvarías de una biblioteca en un incendio?
Cada vez que escucho esa pregunta me veo frente a mi biblioteca, recorriendo histéricamente los estantes con la vista, y la sirena espeluznante de los bomberos acercándose. Creo que mi elección sería llevarme los escritos de mis hijos, sus cartas para los días de la madre, o cosas así, mis diarios, algunos libros dedicados por autores que admiro y que ya no están, porque sería como salvar algo irrecuperable. Todo lo demás, se vuelve a conseguir. Pero claro, si hablamos de una biblioteca donde haya por ejemplo, códices iluminados, la cosa cambia.

9. ¿Tenés algún rito o costumbre que respetás antes de sentarte a escribir?
Llevarme los cigarrillos al escritorio.

10. ¿Creés en la inspiración?
No, creo en los largos tiempos de escritura: es ahí, después de tres, cuatro, cinco horas de estar tecleando, sin levantarme de la silla, cuando aparece algo similar a una corriente de creatividad y lucidez. También creo que a veces, si uno tiene la idea aproximada de lo que quiere escribir, una buena siesta ayuda a definir inicios, tonos, o estructuras.

11. Si tuvieras que hablar de tu literatura en pocas palabras ¿cómo la definirías?
Prefiero que la definan otros, si es que hay necesidad. Hacerlo me llevaría mucho tiempo, y estaría inventando gran parte de lo dicho, sin demasiado fundamento.

12. ¿Qué estás leyendo en este momento?
El corazón es un cazador solitario, una novela de Carson McCullers.

13. ¿Qué estás escribiendo en este momento?
Estoy en una pausa, porque me acabo de mudar: dejé una novela sin terminar y empecé a pensar en cuentos. No veo la hora de arrancar.

14. ¿Qué es lo que más te cuesta de la escritura?
Darme cuenta de dónde me fui al demonio.

15. ¿Qué sentís que ganaste y perdiste por la escritura?
Perder, creo que sólo la amistad de personas que tienen inclinación a la envidia. Todo lo demás fue ganancia.


Alejandra Laurencich nació en 1963 en Buenos Aires. Es narradora y guionista. Autora de los libros Coronadas de Gloria (2002, recién re-editado por Norma) Historias de mujeres oscuras (Norma, 2007) y de la novela Vete de mí (Norma, 2009). Ha recibido numerosas distinciones y premios. Sus relatos integran varias antologías, entre ellas: Una terraza propia, nuevas narradoras argentinas (Norma, 2007), Vilenica 24 (Drustvo slovenskih pisateljev, 2009), Die Nacht des Kometen (Edition 8, 2010), Stimmen. Erzählungen aus Argentinien (Düsseldorf University Press, 2010) y Puntos de fuga (Ciudad Nueva, 2010). Sus textos han sido traducidos al alemán, al esloveno, y al inglés, y elegidos como material de estudio en universidades y colegios del país y del extranjero. Coordina talleres literarios en los que se forman nuevos autores, y dicta la cátedra de narrativa en Casa de letras.